HISTORIA
DEL TAROT
Para los que creen que la ciencia puede
explicar todos los sucesos naturales
a través de causa y efecto, la idea de una dimensión
espiritual en el universo puede parecer inconcebible. Limitada
a unas rigurosas leyes matemáticas y a una determinante
visión de la realidad, la ciencia toma la habilidad intuitiva,
el Yo Superior, o el mundo espiritual como superstición
o falsa creencia. Sin embargo, el hecho de que la espiritualidad
esté fuera del alcance de la ciencia, no la excluye de
jugar un papel importante en la vida de las personas.
El Tarot es una herramienta para despertar nuestras facultades
intuitivas y ponernos en contacto con nuestro mundo interior.
Es un sistema metafórico que nos lleva sobre el camino del
héroe mítico, un camino de aventura y auto descubrimiento.
Utilizando los símbolos arquetípicos de las cartas
del Tarot y su relación con los asuntos diarios de la vida,
podemos explorar nuestras mitologías personales y ver más
claramente la realidad de nuestra existencia.

En
esencia, el Tarot es un medio para la meditación,
reflexión,
contemplación, análisis de problemas, clarificación
de decisiones, estimulación de la intuición,
auto entendimiento, crecimiento espiritual y adivinación.
Las cartas del Tarot nos permiten explorar una dimensión
del universo que de otra manera puede ser inaccesible. No son
necesariamente
predictivas pero a menudo adquieren dicha característica.
Siempre ofrecen una visión alternativa y una nueva
perspectiva concerniente a los problemas de la vida.
La baraja del Tarot consta de setenta y ocho cartas similares
a las cartas de juego modernas. El Tarot contiene tres
tipos de cartas:
los veintidós Triunfos, las cuarenta Señales y las
dieciséis cartas Reales. Hay veintidós Arcanos Mayores
(Secretos Mayores) o Triunfos y cincuenta y seis Arcanos Menores
(Secretos Menores) compuestos por dieciséis cartas
Reales o Personales.
Los veintidós Triunfos de Arcanos Mayores representan, en
imágenes alegóricas, el recorrido del viaje de un
loco hacia el entendimiento. Los Arcanos Mayores indican situaciones
y estados internos de significado profundo, personal, espiritual
y arquetípico.
Las cuarenta cartas Señales incluyen cuatro palos de diez
cartas cada uno (Bastos, Pentáculos, Espadas y Copas). En
el simbolismo del Tarot las cartas Señales representan situaciones
típicas y estados emocionales, todas las cosas de
la vida diaria; nuestros sucesos y luchas, nuestra actitud,
creencia
y comportamiento en general.

Las
dieciséis cartas Reales o Personales consisten
de Reyes, Reinas, Caballeros y Pajes de cada uno de los
cuatro palos. Representan
nuestras relaciones; a menudo indican personas reales en
nuestra vida. Adicionalmente significan aspectos de nosotros
mismos: nuestros
rasgos, talentos y fallas, y cómo nos relacionamos
con los demás. Reyes y Reinas representan personas
con autoridad, nuestros padres, ancianos, etc. Los Caballeros
indican actividad,
valor, energía y el deseo de estar en acción.
Los pajes sugieren niños y personas jóvenes,
a menudo noticias e información.
En resumen, hay un total de setenta y ocho cartas en
la baraja del Tarot que consisten en:
• Los veintidós Arcanos Mayores o cartas de Triunfo que representan
el viaje del Loco hacia el entendimiento, y
• Los cincuenta y seis Arcanos Menores que consisten en (1) las cuarenta
cartas Señales (desde el uno hasta el diez de cada palo), y (2) las dieciséis
cartas reales (Paje, Caballero, Reina y Rey de cada palo).