Historia de sabiduría
del Tarot
La historia del Tarot se trasforma, a través de varias investigaciones,
en una especie de leyenda de sabiduría, algo mágica y misteriosa,
que va más allá de las culturas del tiempo.

Las cartas españolas e inglesas, antepasado de las vigentes barajas
de j8uego también están compuesta de cuatro palos o suites,
que serian los equivalentes a las picas, los corazones, los diamantes y los
tréboles. Dichas cartas constan de diez cartas numeradas del uno al
diez. Las figuras reales o de la corte representadas por las reinas, los
reyes, los caballos y los pajes, se convierten de 4 en 3, en la carta común,
y el Arcano que llevaría el numero 0, El Loco, representaría
el bufón o comodín por lo que puede ubicarse en cualquier ubicación.
Puede que sea por este motivo que se4 considera a los gitanos como expertos
adivinadores y jugadores de naipes, ya que podrían haber sido
sus creadores, o solo difusores de cartas de la India.
Actualmente en los archivos de la Biblioteca Nacional de Paris
se guardan las barajas de mayor antigüedad, es el Tarot de Jacques Gringoneur,
solicitado por el rey de Francia Carlos VI, que le otorgo al pintor 57 soles
parisinos por su trabajo. Se comenta que esta labor fue realizada para distraer
la locura del rey y consistía en 3 juegos, de los cuales solo
se conservan 17 naipes.
Otra baraja considerada importante es la que encargo el Duque
Visconti Sfora, en 1415 en Milán, al Sr. Bonifacio Bembo. Se cree que la mujer de
la carta del Arcano 2, la Papisa era Mamfreda de Visconti, nombrada Papisa
por las Gugliemas, de las cuales formaba parte, y quienes pretendían
terminar con el primado masculino en el Papado. Obviamente Mamfreda,
en el 1300 termino con su vida en la hoguera.
Refiriéndonos al tarot de Marsella , podemos decir que surgió en
el siglo XVI, en el sur de Francia, y a pesar de ello, alguna de sus imágenes
son de origen Alemán. Otros consideran que había sido llevada
desde Egipto por los griegos a la antigua ciudad de Foce, también
conocida como Marcella.
Con respecto a la palabra Tarot, podemos decir que proviene,
según
Court de Gébelin, de la palabra egipcia Tarosh. La sílaba tar
significa camino, y la silaba rosh significa real o rey, es decir un camino
real. Otras personas dedicadas al estudio del tarot expresaron que viene
de la palabra rota que significa rueda, representando la rueda del destino,
la rueda del nacimiento a la muerte. Para el pueblo Hebreo la palabra Torah
significa La Ley, es por esto que relacionan a la técnica del Tarot
con la cábala.
Herencia del antiguo Egipto
De todas las teorías acerca del origen del Tarot, sin duda, la más
atractiva es la sugerida por Antoine Court de Gebelin en su obra El Mundo
Primitivo. Su hipótesis hace remontar el nacimiento de estas misteriosas
cartas a los tiempos del Antiguo Egipto, cuando los hierofantes, viendo amenazado
su poder y sabiduría por el avance de las hordas persas, traspasaron
a los naipes las claves y los símbolos del conocimiento del libro
de Thot que significa Dios de la Magia y director del supremo culto de Osiris,
compuesto de Arcanos pintados en los muros de los templos iniciáticos.
Papus, en su libro El Tarot de los Bohemios, dice acerca de esta leyenda
de sabiduría e iniciación, que los sacerdotes egipcios confeccionaron
las cartas en metal o cuero fuerte, porque sabían que el vicio humano
nunca moriría. Los bárbaros las usaron posteriormente como
juego y así, sin saberlo, trasmitieron los resultados más
sacros y ocultos alcanzados por estas civilizaciones.
Otras líneas de investigación apuntan a un nacimiento de las
cartas en la India, Corea, El Tíbet o China. Efectivamente, en este último
país, durante el siglo XII y bajo el emperador Huei, se creó una
baraja para distraer el prolongado tiempo de ocio de las mujeres de la
costa.
Hay muchas historias más que se entrelazan para explicar este libro
de sabiduría que contiene analogías arquetípicas y simbólicas
el más grande misterio del ser humano: su propio viaje de reintegración
con el espíritu. Por eso el Mago y Sacerdote Eliphas Lévi escribió: “Un
prisionero sin otro libro que el Tarot, si supiera como utilizarlo, podría
en pocos años adquirir un conocimiento universal y hablar de todas
las disciplinas con cultura inigualadas y elocuencia inagotable…”.