Estás
sólo a 17 segundos de los 68 que te faltan para
satisfacer tu deseo
*Extracto del libro Pide y se te dará de Abraham-Hicks
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Basta que centres tu atención unos segundos en una cuestión
para que se active en ti la vibración por ella, y de inmediato
la Ley de Atracción comenzará a responder a esa activación.
Cuanto más tiempo prestes atención a determinada
cuestión, más fácil te resultará seguir
centrado en ella, porque atraes, a través de la Ley de Atracción,
otros pensamientos o vibraciones que son la esencia de lo que estás
pensando.
Al cabo de 17 segundos de permanecer centrado en un pensamiento,
se activa una vibración que se corresponde con ese pensamiento.
A medida que tu concentración se haga más intensa
y la vibración más clara, la Ley de Atracción
te aportará otros pensamientos que coincidirán con
la cuestión en la que estás concentrado. En este
punto, la vibración no tiene un gran poder de atracción,
pero si permaneces concentrado más tiempo, el poder de la
vibración se hará más potente. Y si consigues
permanecer concentrado en un pensamiento durante tan sólo
68 segundos, la vibración será lo suficientemente
intensa para que empiece a manifestarse.
Cuando te concentras reiteradamente en un pensamiento puro y lo
mantienes como mínimo durante 68 segundos, al cabo de un
breve espacio de tiempo (en algunos casos horas, en otros días),
ese pensamiento se convierte en un pensamiento dominante. Y cuando
alcanzas un pensamiento dominante, experimentas sus manifestaciones
correspondientes hasta que cambias de pensamiento.
Recuerda que:
• Los pensamientos en los que te centras equivalen a tu punto de atracción.
• Obtienes aquello en lo que piensas, te guste o no.
• Tus pensamientos equivalen a vibraciones y la Ley de Atracción
responde a esas vibraciones.
• A medida que tu vibración se expande y se hace más poderosa,
acaba siéndolo lo suficiente para que se manifieste.
• Dicho de otro modo, lo que piensas (y por tanto sientes) y lo que se
manifiesta en tu experiencia coinciden siempre a nivel vibratorio.
No debes temer tus pensamientos incontrolados.
Cuando la Ley de Atracción es comprendida y aceptada (lo
cual no suele llevar mucho tiempo, ya que no existe en tu medio
la menor prueba que la rebata), muchas personas se sienten inicialmente
incómodas con sus pensamientos. Cuando entienden el poder
de la Ley de Atracción y comienzan a analizar el contenido
de su mente, en ocasiones les preocupa el potencial de lo que pueden
atraer a través de sus pensamientos incontrolados. Pero
no hay motivo para que te preocupen tus pensamientos, pues no se
trata de un rifle cargado capaz de provocar una instantánea
destrucción masiva. Aunque la Ley de Atracción es
muy poderosa, la base de tu experiencia es el Bienestar. Y aunque
tus pensamientos son magnéticos y se expanden en función
de la atención que les prestas, dispones de tiempo suficiente — desde
el momento en que te percatas de cualquier pensamiento negativo — para
optar por otros pensamientos menos resistentes que te proporcionen
resultados más apetecibles.
Recuerda que puedes favorecer o entorpecer en mayor o menor grado
talineación con el Bienestar, pero la Corriente de Bienestar
siempre fluye. Por consiguiente, hasta un mínimo esfuerzo
destinado a elegir un pensamiento más agradable te proporcionará resultados
positivos. Y cuando des ese paso y encuentres ese pensamiento agradable,
te habrás concedido conscientemente la libertad para pasar
de la situación en que te halles, en cualquier aspecto,
a la situación en la que desees estar. Cuando elijas deliberadamente
un pensamiento y sientas de manera consciente la mejoría
en la forma en que sientes, habrás utilizado con éxito
tu Guía Emocional y emprendido el camino hacia la libertad
que deseas y mereces, pues no hay nada que no puedas ser, hacer
o tener.
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